Sistema refrigeración

Si hay algo que revienta los coches en Alicante, es el calor. No es broma. Cuando nos ponemos a cuarenta grados en julio, el sistema de refrigeración de tu coche está trabajando al límite de su capacidad. Si el radiador está sucio, si el termostato está viejo o si llevas agua del grifo en lugar de anticongelante, el calenton está garantizado. Y un calentón significa junta de culata, y eso son palabras mayores. Me viene mucha gente diciendo: «Manuel, le echo agua porque pierde un poquito». ¡Error! El agua del grifo tiene cal y oxida el motor por dentro. El anticongelante no es solo para el frío; sirve para que el punto de ebullición sea más alto y para lubricar la bomba de agua.

Un sistema de refrigeración descuidado es una bomba de relojería. El termostato, por ejemplo, es una pieza de plástico y metal que vale poco, pero si se queda cerrado, el agua no circula y el motor se funde en cinco minutos. En mi taller comprobamos que los electroventiladores salten cuando deben y que el radiador no tenga «barro» por dentro. Con los años, el líquido se vuelve ácido y empieza a comerse los manguitos de goma. Si ves que un manguito está hinchado o blando como un chicle, cámbialo antes de que reviente en mitad de la autopista bajo el sol.

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  • Limpieza de radiadores y sustitución de líquido refrigerante por uno de alta calidad.
  • Sustitución de termostatos y sensores de temperatura: piezas baratas que salvan motores.
  • Comprobación de estanqueidad con equipo de presión para encontrar fugas invisibles.
  • Revisión del vaso de expansión y el tapón: si el tapón no alivia la presión, algo va a reventar.
  • Sustitución de bombas de agua: si hace ruido o gotea, no hay tiempo que perder.

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NOTA DE MANUEL: Si alguna vez ves que la aguja de la temperatura sube más de la cuenta, ¡para el coche de inmediato! No intentes llegar a casa «poquito a poco». Pon la calefacción al máximo para ayudar a enfriar el motor (sí, vas a sudar, pero salvarás la culata) y llama a la grúa. Diez kilómetros más pueden ser la diferencia entre una factura de cien euros o una de mil quinientos.

El mantenimiento del sistema de refrigeración es barato si se hace con cabeza. Una limpieza de circuito cada dos o tres años evita que se formen depósitos de suciedad que atascan los conductos finos del radiador. En Alicante, además, el aire acondicionado hace que el motor trabaje más forzado, por lo que el sistema de enfriamiento tiene que estar perfecto. Aquí no hacemos chapuzas con selladores de fugas de esos de bote; si hay un poro, se busca y se arregla. Si quieres que tu coche sobreviva al verano alicantino, tráelo y le hacemos una prueba de presión. Es rápido, es sencillo y te asegura que no te quedarás tirado cuando más necesites el coche.